El principio (I)

Hoy es cuando me he decidido a escribir aunque no es el comienzo siquiera de cuando llegó a mi vida la esclerosis múltiple. Simplemente tenía necesidad de escribir unido a que estoy empezando a pensar sobre mi otra vida profesional. Siento la necesidad de trabajar ya que cuando la enfermedad se hace notar no es tan fácil seguir el día a día. Y el miedo acecha. Aun no he empezado por el principio.

Así que ahí vamos:

Realmente todo comenzó realmente un domingo, después de la siesta. Me iba arreglar para ir al club de golf. Ya estaba en la ducha cuando me desplomé. No me dolió la caída porque había me había desmayado. Perdí el conocimiento y eso a alguien con 18 años, quizás menos, aún si darle demasiada importancia, la tenía sobre todo porque se repitió en los días sucesivos. Incluso una mañana al desplomarme lié una de mis piernas con las patas de una mesa y me rompí la tibia y el peroné.

Al final nos lo tomamos más en serio y allá por el mes de septiembre ya me fui a Barcelona, uno de las pocas comunidades en las que había una resonancia magnética en esos momentos. Y me vieron en el Clínico. Así, que después de algunas pruebas, creyeron que todo se debía a Epilepsia mioclónica de origen idiopático. La verdad es que nos fuimos tranquilos. No sabía lo que me iba ocurrir años más tarde.

Como las «desgracias» nunca vienen solas, me dió reacción el tratamiento que era el depakine. Y en un análisis rutinario me bajaron las plaquetas al mínimo. Después de muchas vicitudes encontraron un medicamento, el Rivotril, que me fue bien y ya no me acordé más de mis desmayos. Se intentó con tratamiento por vía intravenosa aumentarlas con análisis de sangre todos los martes pero no había forma. Como se descubrió que se destruían en el bazo, al final me lo tuvieron que quitar. Operación al canto, no sin problemas porque ya en la habitación me dieron una «bebida» que no me correspondía a mi sino a la paciente de enfrente que la operaban en esos días del estómago, lo que tuvo sus consecuencias: ¡ 27 veces al baño el mismo día que habían operado !

Fue agotador para mí. Evidentemente por la mañana ya estaba en casa.

Anímicamente creo que toda esta situación no la me tomé mal aunque con 17 ó 18 años más se preocupaban mis padres que yo. No lo recuerdo de una forma muy negativa. Malestar sí. Tenía la preocupación producto de lo que iba sucediendo pero nada más.

No tenía pensado escribir una entrada muy larga pues casi la tenía un poco olvidado el principio del principio de mi esclerosis, aunque al ir escribiendo iba recordando algunas cosas. Así que en la próxima contaré más como fue el diagnóstico de mi esclerosis múltiple, que también fue complicada.